
Aprovechamos para dar una vuelta en caballo por la zona y disfrutamos viendo el Cañón del Inca o los llamados machos (por su forma…os podéis imaginar cómo eran). Eso de montar a caballo siempre nos encantó pero las agujetas que acompañan luego nos hicieron acordarnos de los caballos durante largo tiempo.
Tupiza
Galopando a través de montañas
que pasan del rojo al gris en una mirada.
Disfrutando de las tranquilas mañanas,
el Quechua al oído nos susurraba.
Tupiza, vive despacio,
Tupiza, no tiene prisa,
Tupiza, a caballo,
a sus lomos el pueblo Inca.
Mezclándonos en su vida cotidiana,
intentos por conocer la cultura Aymara.
Volando a través de sus quebradas,
intuyendo al Guarní que por allí habitaba.
Tupiza, vive despacio,
Tupiza, no tiene prisa,
Tupiza, a caballo,
a sus lomos el pueblo Inca.
Cambiar de ciudad es algo que nos da pereza en Bolivia, ya que tan solo hay buses por la noche, y las carreteras son un verdadero infierno. Pero aun así no nos queremos perder la oportunidad y nos dirigimos hacia Tarija, conocido en el país por sus bodegas. Allí fuimos también a diferentes pozas donde nos pudríamos bañar, de no ser por la temperatura de estas gélidas aguas.

De ruta por el Valle de la Concepción, que es donde están las bodegas, damos con un lugar que nos encantó especialmente “La bodega del Abuelo”. Allí estaban rodando un documental sobre Tarija y sus alrededores, y entrevistando a Fito, el dueño del lugar. Como somos poco curiosos nos quedamos a ver la entrevista y enterarnos de algo más (que si el cine de la zona, los encuentros de arte y vino,…). Al terminar nos hicieron una entrevista a nosotros también, como turistas de la zona para el documental. Fue curioso ya que somos nosotros los que estamos entrevistando a gente y de repente nos vemos nosotros delante de la cámara. Todo ello dio pie a que acabáramos abriendo una botella de un buen vino con el dueño del lugar y disfrutáramos de un grato momento compartiendo opiniones sobre su país. Y es que hasta ahora con los que hemos tenido la posibilidad de hablar han sido siempre gente de movimientos sociales, y poder hablar con personas de otro estrato social te abre la mente sobre el pensar del “otro” lado del país. Y es que aquí realmente hay un país dividido entre los del altiplano y los de las zonas bajas. Fito y Mirry, su mujer mexicana, nos hicieron sentir como en casa.
Tarija
El Gatto pardo,
la terraza de un bar
en la plaza principal
de la Tarija sureña.
Concurrido, su céntrico mercado,
las señoras del campo a vender
frutas y hortalizas a crecer
en sus propias huertas.
Los jardines cuidados,
el río Guadalquivir,
las casas estilo andalusí
y la gente cercana y abierta.
Los vinos, fuertes y cuitados
del Valle de la Concepción,
siembran parangón
culta uva de escuela.
En Tomatitas y Coimata unos baños,
en San Jacinto, presa y lago azul ,
en esta Chuquisaca del sur
caracterizada por su mezcla.
la terraza de un bar
en la plaza principal
de la Tarija sureña.
Concurrido, su céntrico mercado,
las señoras del campo a vender
frutas y hortalizas a crecer
en sus propias huertas.
Los jardines cuidados,
el río Guadalquivir,
las casas estilo andalusí
y la gente cercana y abierta.
Los vinos, fuertes y cuitados
del Valle de la Concepción,
siembran parangón
culta uva de escuela.
En Tomatitas y Coimata unos baños,
en San Jacinto, presa y lago azul ,
en esta Chuquisaca del sur
caracterizada por su mezcla.
Momentos como estos, así como la tranquilidad con la que últimamente nos estamos moviendo, nos hacen reflexionar. Por un lado sobre la situación de un país en el que lo nuevo da la espalda a lo viejo, y viceversa. Y donde la confrontación no hace más que crecer, ya que las diferencias sociales son muy grandes, y crean abismos entre dos realidades compartidas en un mismo territorio.
Igualmente reflexionamos sobre nuestro viaje y como éste está siendo mucho más de lo que jamás habíamos pensado. Cómo la gente que nos encontramos no para de abrirnos poco a poco nuestras mentes hacia nuevos paradigmas, y nuevas realidades. Y lo mas importante, como nos damos cuenta de que los sueños son posibles. Los sueños, se hacen realidad. Y es que hay que tener mucho cuidado con lo que uno desea, por que el universo está atento. Tan solo hay que proyectar la energía hacia ellos, y realmente perseguirlos, para que de repente, ahí estén. No hay nada que esté en contra de un sueño, sólo nosotros mismos y nuestros miedos.
Por último, la pareja massalera esta más fuerte y más unida que nunca. Las miradas de complicidad se hacen patentes a cada instante. Y es que estamos viviendo muchas realidades diferentes a las que te tienes que adaptar rápidamente, y en eso vamos los dos siempre a la par. No quiere decir que no tengamos momentos duros y tensos, pero la fuerza entre nosotros no hace más que crecer ante ellos. Es algo precioso. Nos cuidamos y nos amamos intensamente, y lo más importante apreciamos cada pequeño regalo que nos da cada día como único. Estamos abiertos a todo, y seguros de que el “Secreto” nos acompaña a cada paso.
Decidimos cambiar de medio de transporte del autobús hacia el tren, pero para ello había que llegar a Villamontes, y por tanto, de nuevo pasar una de esas maravillosas veladas de nuevo por las carretas bolivianas. En este caso nos sorprende en mitad de la noche un atasco inmenso porque un autobús se había quedado varado en uno de los caminos por las lluvias.
Decidimos cambiar de medio de transporte del autobús hacia el tren, pero para ello había que llegar a Villamontes, y por tanto, de nuevo pasar una de esas maravillosas veladas de nuevo por las carretas bolivianas. En este caso nos sorprende en mitad de la noche un atasco inmenso porque un autobús se había quedado varado en uno de los caminos por las lluvias.

La sorpresa fue que cuando llegamos resultaba que el tren salía al día siguiente por lo que nos quedamos un día en ese lugar en el que no había nada, y cuando decimos nada es nada, que hacer. Lo bueno es que pudimos probar el pescado de la zona (sábalos y zuribis) y dar vueltas y más vueltas. De nuevo descanso, pero el gusano de la aventura no para de llamar a nuestras puertas. Y es que decidimos acortar nuestra estancia en Santa Cruz, hacia donde nos dirigíamos, para ir rápido a Cochabamba donde habíamos quedado con Jerónimo, un francés que conocemos por Caochsurfing (es algo maravilloso, nos enteramos por los viajeros, consiste en un lugar en el que te das de alta en internet y la gente te ofrece alojamiento gratuito por todo el mundo, así tienes la oportunidad de conocer a gente y reducir los gastos en el viaje). El trabaja en una Fundación llamada DELPIA con la que vamos a ir a vivir durante 4 días con una comunidad indígena en medio de la selva. Estábamos emocionados por la experiencia que estábamos a punto de vivir.
Por fin salía nuestro tren y en la estación coincidimos con gente de la comunidad alemana de AMYS que hay por la zona. Nos sorprenden sus atuendos, de campesinos de hace 1 siglo, y el hecho de que no hablen español, tan solo alemán. Como pueden vivir en un país sin llegar a saber tan solo el idioma del mismo? Ya en el tren coincidimos con unas chicas argentinas con las que por supuesto hicimos buenas migas, y nos reímos a destajo.


La sorpresa vino cuando nuestro vagón descarrilo y nos quedamos parados a tan solo una hora de Santa Cruz. Total que cogimos las maletas y en mitad de un camino de tierra paramos a un taxi y le dijimos que nos llevara a Santa Cruz, otra aventura. Allí estuvimos tan solo un día, que curiosidades tiene la misma bandera que la de Andalucia) por que como os contamos nos dirigíamos entusiasmados para Cochabamba.
Juanlu entre tanto este emocionadísimo aprendiendo Quechua, con la intención de poder hablar y acercarse más a un a la gente del lugar. Para ello se compró un librito con el que empieza a dar sus primeras andadas en este idioma descendiente de los Incas (en Bolivia se habla Quechua, Aymara y Guraní, principalmente, ya que hay más de 15 dialectos entre ellos el Yurakaré que se habla en la comunidad que vamos a visitar).

Total que con los ánimos a tope y muy excitados por la experiencia que nos espera nos vamos rumbo a Cochabamba donde tendremos una de las experiencias más alucinantes del viaje en la Comunidad indígena del Sanandita, pero chicos de nuevo esto es parte de otra historia.
Un besazo enorme a todos.
Ama Sua
Ama Llulla
Ama Quilla
Ama Llunk’u
(Saludo Quetchua)
Cris y Juanlu
Massaleros Vuelta al Mundo
Massaleros Vuelta al Mundo














