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viernes, 6 de marzo de 2009

Fragancia a Buenos Aires

Antes de comenzar con esta nueva parte de la historia que estamos viviendo queríamos comentaros un tema que nos está resultando curioso en el viaje, y de la que aun no hemos hablado: LIBROS. Sí, consideramos que tener una buena literatura durante el viaje es importantísimo. Antes del comienzo, nos decíamos de ir comprando libros que nos contaran algo del lugar en el que estábamos, y de esa forma conocer más del mismo.

(Foto Elosisa Cartonera www.eloisacartonera.com.ar proyecto social visitado en Buenos Aires)

A la llegada a Río de Janeiro, en el comienzo del viaje, el primer día conocimos a un Argentino, Rodri, con el que compartimos una tarde muy buena paseando y luego cenando. Estuvimos hablando de todo un poco, y surgió hablar sobre el libro “Las venas abiertas de América Latina” (Eduardo Galeano). Un libro del que ya había leído la introducción en Honduras, Mariem se lo estaba leyendo, y me quedé con ganas. Total que el chabón al día siguiente va y nos lo regala (lo llevaba encima ya que lo había estado leyendo). Leer este libro mientras hemos estado viajando este tiempo nos ha encantado. Nos ha llevado a poder hablar con un mayor conocimiento sobre lo que aquí ha ocurrido durante mucho tiempo, y aun sigue ocurriendo (os lo recomiendo).

(Foto Elosisa Cartonera www.eloisacartonera.com.ar proyecto social visitado en Buenos Aires)


Por otro lado, también os hablamos de Ana y Juanlu, los españoles que estaban acabando una aventura muy parecida a la nuestra. Pues se estaban leyendo un libro argentino titulado “Atrapa tu sueño”, que va sobre una pareja que también estuvo viajando desde Argentina a Alaska. Y nos lo compramos en Palermo, Buenos Aires. Todos estos encuentros nos llevan a algo más que a compartir una cerveza, realmente aportan un sentimiento que se queda como una fragancia en el aire.


Y fragancia es lo que esta última semana hemos podido disfrutar en esta ciudad de Buenos Aires. De nuevo por los encuentros. Por un lado con Kari. A ella la conocimos en Ilha Grande, Brasil, y esta última semana en la ciudad, y por no excedernos de la confianza de Paula y Julian, que tan maravillosamente nos trataron, nos fuimos a su casa. Allí fue donde conocimos a Juan, el “novio” (no sé si llamarlo así chicos) de Kari. Y aquí vino la sorpresa. Lejos de un “llevarnos bien” hubo una conexión entre los cuatro que nos hizo elevarnos de forma maravillosa. Nos encanto todos y cada uno de los momentos que compartimos juntos, cenas, vinos, conversaciones, danza aérea…y por supuesto nuestra visita a Fragancia, jeje! (Fuimos a Colonia, una pequeña ciudad de Uruguay). Fue algo mágico.


Para empezar, esa tremenda Kari no nos quería dejar dormir en otro lugar que fuera su cama. Ya eso nos dejo desubicados. Esos tango que escuchamos en el Conventillo (bar al que fui recomendada por Blankit y que nos encanto, tipo un bar gruncheta y de repente se ponían a cantar tangos).




Pero como antes os comentaba, lo que fue ya una conexión impresionante, fueron los dos días que pasamos en Colonia, Uruguay. Tomamos un Ferry que en tres horas atravesó el río Paraná, el más ancho del mundo (los argentinos son muy dados a dar datos de este tipo: En Buenos aires esta la calle más larga del mundo, y también la más ancha…imaginaros los paralelismos que sueltan tras contártelo). Total que el Paraná, de más de 100Km en su parte más ancha, parece más un mar que un río, si no fuera por ese color marrón que tanto lo delata. La ciudad resulto ser un pueblito colonial con mucho encanto. Juan es fotógrafo profesional, y nos tiramos todo el día de sesión en sesión de fotos, todos super involucrados, preguntando, aprendiendo, riendo y disfrutando como niños, haciendo el loco por cualquier rincón de la ciudad (mirar la composición que nos hizo Juan como regalo). Entre lluvia y lluvia nos metíamos en cualquier lugar, a degustar Don Pascual, de uva Tannat, un vino de la zona. Terminamos metidos en un coche de época convertido en bar cenando, charlando y brindando, con una tormenta eléctrica a nuestras espaldas. Lo dicho…Mágico.


Una cena especial. Colonia.

Un auto de época convertido
en un romántico restaurante,
dos parejas, bajo una lluvia incesante,
comparten gustosas unas copas de vino,

Tannat Don Pascual, en boca excitante,
acompañado de rabas y pollo en aliño,
y de palabras cómplices del cariño
que hacen de la cena, un encuentro vibrante.

Los flashes del cielo, fieles testigos
de las miradas de cada amante,
la luna trasera vigila expectante,
los besos, que en el aire, vuelan sin respiro.




Y la otra parte por la que os decíamos que la fragancia de esta semana ha sido la de los encuentros (también por haber estado en Colonia, esta va por ti Juan) fue por ver y sentir, como hemos sentido a Iker. Él tras más de 7 meses por Indonesia, India, Brasil y Argentina, imaginaros la cantidad de emociones que teníamos por comentar. La cantidad de aventuras por transmitir. La cantidad de reflexiones por compartir. No hacíamos más que pasear y charlar, pasear y charlar. Y nos saciaba de tal manera... Esperamos volver a encontrárnoslo en cualquier lugar del camino que tengamos por delante.




Una graciosa anécdota que nos ocurrió a los tres (Iker, Juanlu y yo) fue el cortocircuito que provocamos en casa de Kari. Los dos ingenieros con un destornillador pretendieron sacar un enchufe del ordenador, que bruscamente había introducido yo anteriormente (los enchufes aquí son un poco mas finitos). Total que hizo contacto el destornillador y..plof..chispazo y la luz de apagó. Algo que en realdad supone tan solo darle a interruptor de nuevo para arriba. Pues el interruptor no estaba para abajo, luego no podíamos darle para arriba. En ese momento llega Kari, y con esa sonrisa que la caracteriza, como si no pasara nada, salimos a buscar otro interruptor fuera de la casa. A eso que se unen las vecinas de enfrente y el vecino de al lado. Yo que acaba de salir de la ducha con la toalla…un cuadro flamenco la situación. No conseguimos localizar el interruptor de su casa, y sin luz desalojamos la nevera ya que era sábado por la noche y el domingo nos íbamos dos días (a Colonia). El apuro fue tremendo.


En el taxi que nos llevaba al Ferry contándole la historia a Juan, que de esto no sabía nada, el Tachero (así llaman a los taxistas) se mete en la conversación y nos termina diciendo que era electricista y que le llamáramos el martes, que él nos lo arreglaba. Y efectivamente así fue. Nos lo arregló, nos cobró algo menos de 12€ y todo resuelto. Nosotros con la boca abierta. No sabemos qué paso, ni como se soluciono, pero es que así es Argentina…todo un Kilombo.

Con toda la pena de nuestro corazón nos despedimos de Buenos Aires, para partir hacia nuestro próximo destino Mendoza. Ese mismo día Buenos Aires lloraba nuestra partida, jeje!! (lluvia sin parar, y hubo unos arcoíris maravillosos). Por primera vez en mucho tiempo alguien vino a despedirnos a la estación, Kari y Juan. Fue una extraña pero genial sensación. Y por supuesto nos despedimos de Paula, Julian, Facu, Jochi, Sole, Arman, Santi, Rodri, Cyntia, Sabri, Paulo, Sebas…aunque no los pudimos ver a todos. Igualmente gracias. Nos sentimos como en casa, y por supuesto fue por vosotros.



Bueno y ya por último, comentaros que tuvimos una grandísima noticia. Y es que dos de los massaleros se nos unen en abril durante un mes. Jandro y Jaime vienen!!! No sabéis chicos las ganas que tenemos de compartir con vosotros momentos como los que estamos viviendo. Vais a sentir la magia. Y a los demás os invito a que vengáis cuando queráis, y si no buscar vuestro sueño y luchar por hacerlo realidad, que es posible. Y como dice el libro de atrapa tu sueño “No te deseo un viaje sin problemas, si no que tengas las fuerzas necesarias para superarlos”.


Aquí os dejamos con algunas expresiones porteñas que nos o bien echas por nosotros que nos han dejado locos al oirlas.


Expresiones porteñas

La onda verde te llega
si el tachero acelera.
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Los salarios suben en escalera
y los precios en ascensor.
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Como Don Pascual decía:
no es “to be or not to be”
sino que carajo hago con mi vida.
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Che boludo, que buena onda
qué recopadas las minas de esta milonga.
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-Flaca, barbaro que viniste!
-Obvio, vos fuiste la que insististe.
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Las minas argentinas
son unas histéricas.
Tipo na, no los podés creer,
andáte cantá a Gardel
y dejáme en paz.



Cris y Juanlu
Massaleros Vuelta al Mundo